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Nuestro vínculo, nuestra lactancia

Lactancia y vínculo
Tximeleta

Nuestro vínculo, nuestra lactancia

La teta. La tetita. El pecho. La lactancia materna. Le llames como le llames, es lo mismo… y no lo es.

Para cada madre es diferente. Para cada criatura es diferente. La relación que se crea, el disfrute, la dificultad, la imposibilidad, el placer… Tantas cosas confluyen y tantas variantes pueden darse cuando partimos desde el mismo lugar.

El caso es que sea como fuere, en algunas ocasiones la teta se da. Se recibe con gustico…. Y engancha.

A Daniela ¡¡le enganchó!!! Yo decía que era tetadicta.
En cuanto nació, la vi reptar hacia mi pecho buscando el pezón. Y se enganchó y no se soltó. Qué belleza la naturaleza.

Mi marido me dice que he paseado poco esta vez con Daniela. Y cierto es… entre el trapo y la teta estuvo meses pegadica a mí.

Daniela ha sido mi segunda hija. Y he disfrutado muchísimo de nuestro vínculo lactante. La teta le ha dado muchísimo amor. Le dormía. Le curaba las heridas. Le calmaba los enfados. La teta ha sido milagrosa.

Tanta intensidad y solución me llevaba a tener un poco de miedo también. Pensaba “¿qué voy a hacer cuando ya no le dé la teta?”

Una vez más el tiempo me regala su sabiduría y, poco a poco, la teta también se fue cansando. Poco a poco nos daba más espacio sin ella y las noches empezaban a ser de largo dormir. Algo ante lo que a menudo la maternidad solo nos da oscuridad. Y sí, ese tiempo llega. Y el miedo desapareció y llegó la necesidad y la certidumbre de que hay que quitar la tetita.

Cuando tomas esta decisión de manera unilateral, lo sé, cuesta mucho. La de blogs que he leído, consejos que he seguido. Y al final, el mejor consejo debería ser… sigue tu instinto, escúchate, marca tú los tiempos junto a tu criatura.

Todo me valió, a ratos. Y otras veces me tocó improvisar. Y de fondo, mientras íbamos haciendo Daniela y yo ese camino juntas, estaba el gran libro “La fiesteta”, de Miriam Tirado, que para nosotras ha sido luz total. Te lo recomiendo enormemente si no los has leído.

Míriam nos ayudó a ver claro un punto y final. A entender que los finales de ciclo son bonitos, se festejan y se celebran por todo lo bueno que nos ha dado.

Daniela y yo hemos puesto un punto y final genial, lleno de colores, chocolate, familia y mucho mucho amor.

Y la teta ha sido una travesía llena de alegrías y penas, de momentos preciosos, de relación urdida que ahí queda ya para siempre.

Ahora Daniela mide el tiempo entre cuando tomaba tetita y cuando no. Se siente mayor. Y le cuenta a todo el mundo que ya no toma tetita.

Y a veces, si necesita estar a mi lado y recordar esa sensación, me pide si la puede tocar. Mete la mano y la siente ahí un ratito y le da paz.

Otro día hablaremos de la fiesta de dejar de meter la mano en el pecho. Pero ese será otro fin de ciclo, ya llegará.

Gracias Daniela por este segundo viaje como madre, por este viaje a tu lado y por poder cerrarlo reptando a mi pecho, casi como empezó. Gracias Ignacio y gracias Guille por haber sido testigos y cuidadores de este bonito camino.

Adriana Olmedo 😉

Y como la cosa va de tetas, te comparto una canción que últimamente me acompaña y nos encanta.

https://www.youtube.com/watch?v=8yKBNGqjkj4

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